Una lectura contemporánea de la burbuja

“Venga a donde el sabor está” Un lema de Marlboro de 1975, desaparecido desde hace mucho tiempo pero sin embargo apropiado. Yo fumo Marlboro Ambar, los cigarrillos aromatizados con una burbuja que puede cliquear según sus preferencias. Recibo un montón de mierda por ellos. La broma que nunca pasa de moda.

Una vez abrí uno de los filtros para ver lo que estaba ingiriendo. Una burbuja de plástico se presenta, un verde esmeralda e intenso, acolchada en fibra algodonosa blanca. Parecía que estaba directamente del Alien, el octavo pasajero, con un lustre aperlado y fascinante. Aún fumo y hago clic. Estoy OK.

La necesidad de variedad es una condición contemporánea. Más precisamente, esta motivación no es nueva, pero el acceso es cada vez más disponible. ¿Cuál es tu sabor? Todavía estoy intentando averiguar el mío, mientras que otros parecen igualmente incapaces de determinar el suyo. Tomemos la burbuja, que tradicionalmente evoca ideas de protección y de lo sobrenatural: en esta encarnación actual de los cigarrillos aromatizados también le ofrece mucho más. Más posibilidad de dañarte a ti mismo y a los que te rodean.

En Burbuja hay una selección de artistas quienes están conscientes de este estado de desiderata. Con el concepto del taller como una burbuja como el punto de partida, los principios de un espacio seguro y una red de contemporáneos son a la vez expuestas y cuestionados. Un espacio central - la burbuja - ha sido borrada en reconsiderar la relatividad del piso, a las paredes y al techo. Presentando la escultura, la pintura y la instalación, materias primas y colores potentes divergen de pigmentos en polvo y los objetos que están estáticos aparentemente, pero encarados en ángulos inclinados insidiosamente.

Procesos y prácticas distintos conscientemente congregan en Burbuja con la intención de convivir como un medio de nuevas posibilidades. Apartado de las limitaciones de una galería o un museo, el taller del artista aparece redefinido y sus variaciones, plurales. Sin embargo, nada se da por sentado y todo es utilizado económicamente.

Sea amable con su burbuja y protéjala. Es un mundo salvaje allá fuera.

Carly-Ann McGoldrick

 

A Contemporary Reading of The Bubble.

 

Come to where the flavour is. A Marlboro slogan from 1975, long disappeared but nevertheless apt. I smoke Marlboro Ambers, those flavoured cigarettes with a bubble you can click depending on your preference. I get a lot of shit for them. The joke that never gets old. 

 

Once I cracked open one of the filters to see what I was ingesting.

A plastic bubble presented itself, deep emerald green cushioned in white cottony fibre. It looked straight out of Alien, with an alluring pearlescent sheen. Still I smoke and I click. I'm OK. 

 

The need for variety is a contemporary condition. More precisely, this motivation is not new, but the access to more is increasingly available. What's your flavour? I'm still figuring out mine, meanwhile others seem equally unable to ascertain theirs. Take the bubble, which traditionally evoked ideas of protection and otherworldliness: in this current incarnation of the flavoured cigarette it also offers you more. More possibility to damage yourself and others around you. In Burbuja we see a selection of artists conscious of this state of desiderata. Departing from the concept of the artist's studio as a bubble, principles of safe space and a network of contemporaries are at once put forth and pulled apart.

 

A central space - the bubble - has been cleared in reconsidering the relativity of the floor, walls and ceiling. Exhibiting sculpture, painting and installation, raw materials and potent colours diverge from powdered pigments and seemingly static objects perched at insidiously leaning angles. 

 

Distinct processes and practices are consciously brought together in Burbuja with the intention of cohabiting as a means of new possibility. Removed from the limitations of a gallery or museum, the artist's studio appears redefined and its variations, plural. Yet nothing is taken for granted and everything is used economically.

 

Be kind to your bubble and protect yourself. It's a rough world out there. 

 

 

Carly-Ann McGoldrick